Musitan…

Musitan las voces mientras persistimos a la espera rectilínea del juzgamiento, un sitio en la burocracia retrospectiva de nuestras certezas, para allí encontrar la manera de juzgarnos en fases acordes al descreimiento que nos acompaño, y los vaivenes espirituales que nos sacudieron al céfiro de la duda; como categorizar los estados y las horas dedicadas a la desconfianza de abocarnos definitivamente a la creencia, merodeamos por infiernos atónitos, avernos a medida , empuñamos la tragedia que se reglamenta según la imaginación, sin testimoniar agotamiento, nos abandonamos confortables, mientras la pira impaciente abrasa sin remedio, expresandonos en pequeños gestos ya sin importancia en la ultima frontera, donde todo acto se explaya en la trivialidad de saberse fútil, en vano disfrutamos, hasta el desenlace, de nuestro escepticismo mientras se extingue dichoso, perennes suenan las ruedas con despojada alegría, calladas muelen, y no saben…

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