Alacenas…

Alacenas

ceniceros

pizarras

engranajes

herramientas

piernas

secuoyas

escarchas corrientes.

Remolinos

sombras

muros

hambrunas

cansancios

arenas

sacudidas en oleajes.

Puentes

moras

gusanos de seda

emires

salares

pastos

y el ozono que embelesa,

fenomenicos truenos mitológicos

tu recuerdo

extrañar mas que el dolor

molinos que repiten

círculos

y el asfalto implacable.

La pendiente lo deslizaba paliando la gravedad, tercas las manos respondiendo al manubrio, gobernaban la bicicleta en inercia irrefutable,  algo había sucedido, algo categórico en irrisorios niveles químicos pero estimables , como si por fin hubiera dado con la formula premonitoria, lo enfundaba una suave parálisis que respondía a la intención de no tener que tomar decisiones nunca jamas, sino remolcar su masa hasta las conjugaciones y circunstancias correctas y allí postergarse como un objeto desvencijado en el altillo,  que la percepción superpuesta a los hechos hiciera el resto, antagónico a la realidad su razonamiento freno en seco como queriendo no atropellar la falacia, desoyendo al curioso vendedor que llevaba dentro siempre dispuesto con su maleta de falsedades resolutivas a medida, quería aplicarse al momento, el infierno son ideas que no cesan, pensó, mientras el viento ignoraba que olía a jazmín, y el,  de cualquier manera seguía pedaleando…

Deja un comentario