De improviso
se vio atrapado en la sintaxis de explicar las cosas,
una descripción grandilocuente con matices de atardecer imposible,
las aventuras y desamores,
que hacen la montaña descriptiva en un acumulo de renglones,
se niega a quedar atascado en el resumen poético que lo ata en economía;
es tan triste verlo desde afuera
y escuchar su cabeza ronroneando en círculos,
apilando adjetivos
se superponen
confundiendo el verbo,
sobrevolando la carroña asequible
de la inmunda prosa minuciosa.