Camino por la fina lluvia entrecerrando los ojos por las ráfagas , sintiendo las gotas deslizarse por mi rostro, me apreto pegado a la pared disputando con los transeúntes la protección de los balcones , cada tanto , alzando la vista enrrededor , tengo la sensación de irrealidad que a veces me asalta al contemplar la rutina incontestable, llego a la esquina a la hora prevista por el semáforo y sorteo una convención mas entre paraguas atolondrados, grupos de turistas multicolores se refugian de la cortina perpendicular de agua que insiste, el mundo tiembla mas que nunca en su normalidad empecinada, el proceso de razonamiento permanece impermeable, sigo esquivando las piezas cada vez mas abstractas contra la humedad que refresca sin importancia, desconfío de la sensación de bienestar que me provoca la calle semi desierta, gente en cualquier sitio sin orden aparente rebuscando en lo mas común de sus tareas anodinas, cada limpio minuto que se escurre avanzando paso a paso mientras las suelas se funden en los charcos espaciados por la pendiente….