La hora…

La hora de la borrasca acucia,

el viajero apavorado,

recorre caminos inexplorados,

saberse perdido a cada giro de la rueda,

exento de guías o señales que le apunten ,

millas de tregua,

habiendo recorrido la mitad del camino,

la vida se presenta

como  suele verse al abismo de la cordura,

e intenta en vano , apoyarse en viejas premisas,

que no se aplican al frenesí

donde ha fracasado el amor,

donde se funden la ira y el hastío,

antes de entregarse a su destino,

se lamenta de su suerte,

su rostro empapado,

sonríe a la lluvia.

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