En el centro de la rueda bailo , sin el cuestionamiento que es la base de la hipocondría , el balanceo de la percusión me adentra en el tiempo, un tambor retumbante que piensa porque somos uno, acompaña un coro de negros para dar esa raíz innegablemente antigua , mirada sostenida con la altivez de quien es y solo. El momento del trance no es diferente de otros ,salvo, por la conciencia retenida de su futilidad, ahora mi cuerpo acompaña el espasmo final del baile que viene a traerme sabiduría y por un momento manifestarse consciente con el universo infinito, ser mas mortal y bailar por ello……