dejo vagar la mirada por el contorno de los picos que al contrario del horizonte están llenos de detalles, como el pájaro que vuela en círculos sin siquiera mover sus alas, quiero escapar de la inmensidad por los recodos, me adentro en los cauces fríos de piedra en piedra para subir en dirección a la naciente imaginaria, el color rojizo del agua transparente engaña, con su ruido constante de derroche hipnotiza el pensamiento como un río de ideas mojadas, la ladera se mueve rítmicamente , sus pastos, crines vegetales entienden el mensaje del viento y se curvan, siento el zumbido del insecto ajeno al paisaje obnubilado por mi sangre,en mi espalda el sol me recuerda su obstinación y sin un atisbo de sombra me muevo resignado, en silencio……