algunas emociones se aferran relativas al tiempo
confirmando la teoría del devenir,
resisitiendose y transformandose dentro del viajero
que no distingue,
si se mueve el o la estación,
siempre que se mantenga abstracto
la validez se otorga autocrática,
satisfecha por ser basada en la convicción,
que el universo simultáneo al estado de animo,
no se basa en la observación intangible del anden
con sus prisas y desencuentros,
trajinar de vidas acordes que siguen el principio de incertidumbre,
transformandolas cuando las observamos en nuestra propia estación,
que ahora si,
se aleja indefectible,
mientras viaja
paralela
por las vías de los recuerdos.