Entre el pulcro insomnio,
la noche ceñida mis párpados,
tierno empeño para alejar el sopor,
pócima del entendimiento,
la imposibilidad inconsciente del descanso,
la mano firme en el timón de las ideas,
vigilia desesperada….
otra vuelta en la postura,
lúcido cada extremidad,
retumban los detalles de la noche,
que cobra su tributo en pesadillas
a los paseantes nocturnos sin amores,
errar
por el yermo anhelando,
una gota de elixir,
que dote la tregua balsámica,
un puente de la sucesión consciente
al histrionico no elegir,
del ensueño.